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Detectá y eliminá el autosabotaje de tu vida

No te pasa o te ha pasado que de repente te das cuenta de que no estás avanzando en la realización de tus planes o que empezás proyectos y los abandonás una y otra vez a mitad de camino? Si con frecuencia te encontrás viviendo alguna situación de estancamiento, lo más probable es que te estés saboteando a vos mismo (sin que te des cuenta, por supuesto).

Esto puede suceder debido a una autoestima negativa o por miedo al fracaso o al éxito (aunque suene extraño), o una combinación de todas estas cosas. Es importante darse cuenta de que el autosabotaje limita la capacidad de avanzar e impide o restringe el logro de los objetivos.

Se dice que a veces nosotros somos nuestros peores enemigos. Es una gran verdad. A menudo nos involucramos en un tira y afloja mental entre lo que nos dice la mente consciente y lo que el inconsciente nos cuchichea por lo bajo. El resultado es que el miedo al fracaso, la falta de confianza, el miedo al cambio y otros enemigos invisibles e inconscientes se interponen en el camino hacia nuestras metas y nos causan infinidad de problemas. 

El autosabotaje puede aparecer en distintos aspectos de la vida, pero es especialmente potente cuando comenzamos a practicar actividad física y/o cuando intentamos sustituir hábitos de alimentación nocivos por saludables.

El problema del autosabotaje es que no lo notás (nadie responde “sí” a la pregunta ¿Te saboteás a vos mismo?). Pero si una persona habla constantemente sobre los problemas y dificultades que tiene para empezar a hacer ejercicio o para comer saludable o empieza y abandona planes y dietas una y otra vez,  es muy probable que esté realizando alguna maniobra de autosabotaje. Las personas que se sabotean a sí mismas lo hacen de manera sutil, por lo que pasa desapercibido para los demás y para ellos mismos. Seguí leyendo y enterate de cuáles son los tres signos típicos de autosabotaje y qué podés hacer para solucionarlo.

El problema del autosabotaje es que no lo notás; nadie responde “sí” a la pregunta ¿te saboteás a vos mismo?

1. Dudar de vos mismo

Sentirte derrotado / abrumado antes del comienzo puede ser un verdadero obstáculo para avanzar en tu proyecto. Una autoestima débil es la razón por la que sentís que no sos lo suficientemente buena para tal o cual cosa, o que si empezás algo nuevo, los demás van a notar tus debilidades. Cuando dudás constantemente de vos mismo, se hace difícil comenzar algo y más difícil aún mantener la constancia, lo cual es clave para desarrollar buenos hábitos de ejercicio y alimentación.

¿Qué podés hacer? Sé consciente de tus sentimientos, y pensá en tus cualidades, fortalezas, y habilidades y en cómo podés usarlas para alcanzar tus objetivos.  Celebrá después de cada pequeño objetivo logrado. Por ejemplo, haber terminado la semana cumpliendo con el plan de ejercicio programado. La idea es que si pudiste completar una semana probablemente también puedas hacerlo la próxima semana. Es así, de a poquito, como se crean los hábitos duraderos.

2. Posponer lo que hay que hacer

Una tendencia común en el autosabotaje es posponer lo que uno sabe que tiene hacer, para un momento “mejor” o un indefinido “después”. La verdad es que en el 90% de los casos todo el mundo puede empezar de inmediato (o en un futuro muy cercano) a comer sano y a hacer ejercicio. Tener más tiempo, o más plata o esperar a un momento “mejor” para empezar, pueden ser razones legítimas y reales. Sin embargo, lo que paradójicamente sucede es que al posponer las cosas te estresás más, y más se reduce la motivación para comenzar, lo que retrasa aún más el comienzo.

¿Qué podés hacer?  Tratá de identificar lo que te está frenando. ¿Qué excusas usás para posponer para mañana lo que podés hacer hoy? Y una cosa más: tampoco pensés tanto ¡Lo más importante es empezar ya!

3. Perfeccionismo

El perfeccionismo es el medio ideal para no empezar o no terminar las cosas.  Es la excusa perfecta para no avanzar, sin que parezca justamente eso: una excusa. Existen dos posibilidades dentro de la excusa del perfeccionismo. O bien que la persona piense que como no puede hacer determinada cosa de manera perfecta opte por no hacerlo (“no voy a la clase X del gimnasio porque hace mucho que no me muevo y no me va a salir nada bien”) o bien que mediante una justificación que suena perfectamente razonable evite continuar el proyecto (“Empecé la clase X en el gimnasio pero dejé porque no tenía tiempo”).

¿Que podés hacer? El diccionario dice que “el perfeccionismo consiste en la creencia de que se puede y se debe alcanzar la perfección. En su modalidad patológica es convicción de que cualquier cosa por debajo de un ideal de perfección es inaceptable”. Existe una gran diferencia entre querer hacer las cosas lo mejor posible y mejorarlas, cuando se puede, sin demasiada angustia o estrés y tener que hacerlas perfectas. Aquí como en el punto #2, hay una sola cosa que cuenta: hacer y, eventualmente, mejorar lo que esté a tu alcance.

En síntesis, cada vez que te sientas atrapado o estancado en relación con sus objetivos de ejercicio y dieta saludable, tratá de identificar las señales que acabamos de analizar y ahuyentá las emociones pasajeras que entorpecen la visión.  Si tenés claro lo que querés y mantenés una imagen clara de tus deseos, será inevitable que tu mente comience a reprogramarse para ayudarte y deje de lado todo intento autosaboteador.

Me despido con una reflexión genial de Henry Ford: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.

¿Identificaste alguna de estas señales de autosabotaje en tu comportamiento con respecto al ejercicio y/o hábitos alimentarios? Contanos tu experiencia.

¡Chau! ¡Hasta la próxima!

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